Con el corazón lleno de gratitud y bajo el solemne lema “El Drama de la Pasión”, la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Pica concluyó sus actividades de Semana Santa. La jornada, que movilizó a la hermandad desde los hogares hasta el templo, finalizó con una atmósfera de victoria espiritual y la celebración de un nuevo compromiso de fe.
Un recorrido por el sacrificio de Jesús
Durante la semana, la comunidad se sumergió en el estudio profundo de la Palabra de Dios a través de los Grupos Pequeños. En estos encuentros íntimos, se analizaron los momentos cumbres del ministerio de Cristo, preparando el camino para las reuniones generales en la iglesia.
El programa central se enfocó en los personajes que interactuaron con Jesús en su última semana. Al revivir estos encuentros, los asistentes pudieron comprender de cerca el impacto del “Drama de la Pasión”, viendo cómo la entrega del Salvador transformó la vida de aquellos que lo rodearon y cómo sigue transformando vidas hoy.
Un solo corazón, una nueva vida
El momento de mayor emotividad ocurrió durante el cierre de la jornada, cuando la congregación fue testigo de un bello bautismo. En un acto que simboliza la respuesta personal al sacrificio de Jesús, una persona entregó su vida públicamente a Dios, sellando con alegría el trabajo realizado durante toda la semana.
Esperanza en el Oasis
Con este emotivo cierre, la Iglesia Adventista de Pica reafirma su misión de compartir la esperanza en cada rincón de la localidad. La comunidad se despide de esta Semana Santa con una fe renovada y el gozo de ver crecer la familia adventista bajo la promesa de la vida eterna.





